lunes, 29 de junio de 2009

Volvi a darme el gusto

Ayer volví a darme el gusto de opinar, elegir, oponerme, apoyar, proyectar, discrepar, acompañar y todos los ar posibles. Ayer volví a votar.
Con mi castigado DNI triplicado, a media mañana, partí dispuesto y decidido a mi lugar de votación. Las once de la mañana me encontraron saboreando un rico café con leche, mitad y mitad y tibio, como me gusta. Dos mediaslunas saladas agregaban calorías a mi henchido espíritu ciudadano y participativo.
A las pocas cuadras del café estaba la mesa masculina 421 y en ella un sobre que sería el frágil e indispensable contenedor de mi apoyo a las propuestas que más me conforman y a su vez mi contundente muestra de fastidio y rechazo a toda esta irrespetuosa mentira de los K y su jodida patota setentista. Mentirosos, ambiciosos, inescrupulosos que demuestran todos los días el poco respeto que tienen por la sociedad, por las instituciones y por las leyes.
Pero bueno todo se termina y ayer comenzo a terminarse esta gran mentira. Y estoy contento por eso.

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